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El primer huevo de la temporada

Después de un invierno largo y frío, con temperaturas que bajaron de los cero grados varias semanas seguidas, las gallinas volvieron a poner. La emoción de encontrar ese primer huevo entre la paja no tiene precio.

Lo curioso es que no fue donde esperábamos. Llevábamos días revisando los nidales por la mañana y nada. Fue Mercedes quien lo encontró casi por casualidad, escondido bajo el comedero, en un rincón que ni siquiera habíamos considerado como zona de puesta.

Un huevo pequeño, algo irregular, de cáscara fina. Exactamente como deben ser los primeros después del parón invernal. Lo guardamos, lo fotografiamos y lo cocinamos para cena. Nunca una tortilla de un solo huevo había sabido tan bien.