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Cuando el jabalí entró en el gallinero

Una noche de tormenta, un jabalí adulto reventó la valla del recinto. Lo que pasó después fue una de las noches más largas de nuestra vida.

Nos despertó Rolo a las 2 de la mañana. No ladraba: aullaba. En seis meses viviendo aquí, nunca le habíamos oído así. Roberto salió con la linterna y tardó exactamente 30 segundos en entender lo que pasaba: la valla del gallinero estaba doblada, había plumas por todas partes y desde dentro llegaba un cacareo de pánico que no olvidaremos fácilmente.

El jabalí, un macho de buen tamaño, había entrado buscando comida. Los mastines lo persiguieron fuera del recinto pero el daño ya estaba hecho. Perdimos dos gallinas esa noche. Las otras quince estaban vivas pero en un estado de estrés que tardaron semanas en superar.