La helada del 3 de febrero se llevó por delante casi todo el cultivo. Repasamos qué hicimos mal y qué salvaríamos con más experiencia.
Teníamos lechugas, espinacas, habas, guisantes y algo de acelga. La noche del martes al miércoles, sin previo aviso meteorológico claro, bajó a -7 grados. A las 8 de la mañana el huerto parecía un campo de batalla: todo aplastado, ennegrecido, perdido.
Las habas sobrevivieron, sorprendentemente. Los guisantes, a medias. El resto, no había nada que hacer. Lo que aprendimos: el acolchado no es opcional en Sierra Morena, la previsión meteorológica hay que mirarla a diario en invierno, y los túneles de polietileno son una inversión que se amortiza en la primera helada.
